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Cómo combatir los mareos y el vértigo en la tercera edad

Generalmente cuando nos sentimos aturdidos o perdemos el equilibrio solemos decir que estamos ?mareados?, sin embargo, es muy fácil confundir un mareo con un vértigo. El primero es muy común y suele pasarse después de unos segundos o breves minutos, el segundo dura más y puede ser síntoma de un problema del oído interno.

Ocurre muy a menudo, sobre todo en adultos mayores que al estar acostados o sentados y nos ponemos de pie rápidamente, sentimos una sensación que precede un desmayo, esto es un mareo y ocurre porque a nuestro cerebro no le está llegando la sangre suficiente, en este caso por una disminución rápida de ala presión arterial. También ocurre cuando estamos deshidratados y en casos extremos, por problemas cardiacos, sangrado interno y accidente cerebrovascular. En cualquier caso, un mareo puede representar un peligro sobre todo en la tercera edad, en la que el ser humano es más propenso a caídas y fracturas.

Cuando hablamos de vértigo, en cambio, es cuando experimentamos una molesta percepción de movimiento alrededor de nosotros, sentimos que la habitación está dando vueltas o que estamos al borde del vacío. Casi siempre se presentan náuseas, sensación de desmayo y pérdida de equilibrio.

Las causas del vértigo pueden ser más serias, la mayoría de las veces los médicos relacionan este síntoma con un trastorno del sistema vestibular, que es el que se encuentra dentro del oído interno y es el encargado de coordinar la presencia del equilibrio y nuestra correcta postura al permanecer parados o al caminar. El vértigo puede durar desde algunos minutos u horas, hasta días enteros.

Según los médicos, existen varios tipos de vértigo: el normal o fisiológico, es el que ocurre cuando viajamos en auto o en un barco. El posicional, el que ocurre al levantarnos o al girar la cabeza, y el recurrente, que es producto de enfermedades del oído interno.

La buena noticia de todo esto es que tanto las causas del mareo como del vértigo pueden detectarse fácilmente y el paciente puede someterse a exitosos tratamientos. Si tú sueles experimentar alguno de estos dos síntomas, acude de inmediato al médico otorrinolaringólogo, que te podrá diagnosticar y en su caso, ordenarte que te realices pruebas para iniciar un tratamiento que casi siempre culmina con la recuperación del paciente.