>

El yogurt para la tercera edad

El yogurt es uno de los alimentos esenciales, que jamás deben quedar fuera de nuestra dieta cotidiana. Es una enorme fuente de calcio, por lo cual podemos consumirlo día con día, sin problema alguno. Y aunque es benéfico para todo el mundo, es especialmente recomendable incluirlo en la alimentación diaria de los ancianos.

Para las personas mayores que no toleren muy bien los lácteos, el yogurt es el sustituto ideal, puesto que ostenta las mismas propiedades gracias a la fermentación, proporciona los mismos valores nutricionales que la leche, incluso en lo que se refiere a vitaminas y sales minerales. De manera que, la asimilación de la lactosa a través del yogurt, es mejor que en el caso de la leche, además de ser ofrecer una más sencilla digestión, sin esforzar de más el organismo de los adultos en plenitud.

Ese es otro de los motivos por los cuales se aconseja consumir yogurt cuando se presentan problemas estomacales, en tanto que este alimento, ayuda al restablecimiento de la flora bacteriana intestinal y coadyuva al reforzamiento del sistema inmunológico.

Pero hay otro importante valor que tiene el yogurt, de enorme relevancia para las personas de la tercera edad. Y es que, el consumo de este producto lácteo, disminuye los niveles de colesterol en la sangre, por lo cual es especialmente recomendable para las personas con riesgos cardiovasculares. Es importante que, quienes lo incluyan en su dieta con el objetivo anterior, consuman yogurt desnatado, que es el mejor para reducir los niveles de colesterol en el torrente sanguíneo.

Desde el enfoque nutricional, el yogurt es un alimento equivalente a la leche, pero como hemos visto, ofrece la ventaja de una digestibilidad más sencilla. Consumir yogurt es una manera eficaz de conseguir las proteínas de origen animal que el organismo humano requiere para generar las proteínas propias. Estas últimas son esenciales para mantener reforzadas las defensas y para fomentar el intercambio de sustancias vitales por medio de la sangre.

Un elemento nutricional como el  lactobacillus bífidus, al estar presente en el yogur, propicia la repoblación de la flora intestinal, lo cual se potencia notablemente si este producto lácteo está muy fresco. Reiteramos que, por su elevada tolerancia a nivel digestivo, el aporte de calcio y sus altos niveles nutritivos, el yogur es un alimento magnífico para las personas de la tercera edad.

Es un producto alimenticio que protege la flora intestinal, por ejemplo, durante los tratamientos con antibióticos y que la restablece por completo cuando estos se terminan. El yogurt ayuda a reducir la formación de sustancias reactivas, con potenciales derivaciones carcinogenéticas en el colon.

El yogurt es una fuente proteínica de elevada calidad, por lo que ayuda a reducir el deterioro natural de la masa muscular. Por su consistencia, este producto lácteo se adapta a las limitaciones de masticación, particulares de la tercera edad; mejora la condición ósea y reduce los niveles de presión arterial. 

Por si fuera poco, estudios recientes revelaron que, ingerir yogurt de manera regular, disminuye en un 28 por ciento el peligro de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, variante que se conoce también como la diabetes del adulto. También que, consumir alimentos bajos en grasa como el yogurt, reduce en un 24 por ciento la probabilidad en contraer diabetes, a comparación de quienes no acostumbran tomar estos mismos alimentos.