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¿Existe el enamoramiento en la tercera edad?

Para que una pareja se enamore sólo hace falta que ocurra ?la magia del amor?, un flechazo de cupido que en términos científicos se trata de la liberación de algunos neurotransmisores por parte del cerebro y que causan enormes sensaciones de placer; es decir, las sustancias químicas que se producen en el hipotálamo, como la dopamina, y que al liberarse ocasionan al individuo una ráfaga de bienestar. En el caso del enamoramiento, estas sustancias suelen liberarse cuando el individuo se encuentra junto esa persona que le parece sumamente agradable en más de un sentido, o en otras palabras, la que inconscientemente consideran que es la más apta para perpetrar la especie, si hablamos en términos evolutivos.

Alrededor del enamoramiento existen muchos mitos, pues éste estado emocional se suele asociar a las personas más jóvenes y se cree que a mayor edad, existen menos probabilidades de que alguien se enamore. Así, según las creencias populares, alguien que ha llegado a su edad de oro no podrá enamorarse y en caso positivo, no terminará de ser socialmente aceptado.

Lo cierto es que, al tratarse de un proceso bioquímico, el enamoramiento puede ocurrir a cualquier edad, incluso en las edades más avanzadas, siempre y cuando se reúnan las condiciones necesarias, aunque, es cierto que el enamoramiento que se da en esta etapa de la vida no será igual que el que ocurre en los primeros años de la juventud, pues en la primera etapa del enamoramiento predominan hormonas como la testosterona, que causa un incremento  el deseo sexual y que abunda, sobre todo, en la adolescencia. En la tercera edad, por otro lado, el enamoramiento ocurre en un sentido de gran compenetración, sentimientos positivos y emociones que hacen que las parejas consoliden relaciones basadas en dar y recibir compañía, cuidados mutuos y comprensión, sin hacer a un lado la atracción física y el deseo sexual, que también pueden ocurrir en el enamoramiento en la tercera edad.

Los síntomas inequívocos de un enamoramiento se pueden enlistar en: deseo intenso de intimidad y contacto físico, deseo reciprocidad, temor al rechazo, pérdida de concentración, importante activación fisiológica al estar presente el ?ser amado?, como son nerviosismo, pérdida de atención, aumento de frecuencia cardiaca, sudoración, dilatación de pupilas, entre otros.

Por todo esto, no es raro encontrar casos de personas que han llegado a la vejez y vuelven a encontrar inesperadamente el amor, personas que, tras un divorcio o al hallarse en estado de viudez, se permiten caer en las redes del enamoramiento, lo que física y psicológicamente conlleva consecuencias positivas y un mejoramiento de su calidad de vida, esperanza ante lo que venga y un enorme sentido de bienestar.