>

La ofrenda del día de muertos

Una de las tradiciones más bellas es la de ofrendar a los muertos en su día. Año con año, las ánimas de nuestros seres queridos realizan un largo viaje guiados por los aromas, las flores y las velas, para comer y beber lo que en vida más les gustaba. ¿Sabes cuáles son los elementos del altar a los muertos y qué significan?

La tradición de colocar ofrendas el día de muertos es una mezcla de elementos prehispánicos y del viejo continente, es una forma de reencontrarnos con los que ya no están con nosotros y agasajarlos con sus bebidas y platillos favoritos.

Tradicionalmente, los altares se colocaban en tres pisos, que simbolizan el cielo, la tierra y el inframundo; o en siete, que son los niveles que debe atravesar un alma para llegar al descanso eterno, según las tradiciones prehispánicas.

Los elementos que no deben de faltar en una ofrenda, son los siguientes:

La flor de cempasúchil: con la que se forma un camino para guiar a los muertitos hacia su ofrenda. También se colocan racimos de esta flor amarilla sobre el altar.

El agua: para que los difuntos mitiguen su sed tras el largo viaje que emprendieron desde su eterna morada.

Las velas: para que su luz tenue ayude a las ánimas a guiarse hacia su ofrenda en la tierra de los vivos y para su camino de regreso. Se coloca una vela por cada alma que nos va a visitar.

Incienso y copal: se encienden en una copalera para que sus aromas limpien la habitación de los malos espíritus y la sumergirán en un ambiente místico y relajante.

Guisados, alcohol, cigarros: Se estila poner un buen mole y una botella de tequila, pero en general, se ofrece los platillos y las bebidas que en vida más le gustaban al ofrendado.

El pan: para que las almas se alimenten, que para algunos representa el cuerpo de cristo.

Sal: para purificar las almas de los muertos y que no se corrompan durante el viaje.

El retrato: la foto de cada uno de nuestros difuntos que queremos recordar.

Papel picado y calaveritas de azúcar y chocolate: para recibir a los visitantes ?vivos o muertos?, con una decoración hermosa y colorida.

Con todos estos elementos, no hará falta nada para que las ánimas que se escapan durante estas fechas regresen complacidas y agasajadas de esta maravillosa tradición milenaria que se niega a morir.