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Poner el nacimiento con los abuelos, oportunidad de renovación v

De entre los elementos más característicos de la Navidad, uno de los más tradicionales y simbólicos es el Nacimiento. Por lo general no falta uno de ellos en todos los hogares durante las celebraciones decembrinas. Es una manera de recordar festivamente la llegada de Cristo al mundo. Pero además, como veremos en lo que sigue, la práctica de colocarlo en el hogar es una oportunidad estupenda para convivir con la familia y especialmente disfrutar de tiempo de calidad con los adultos en plenitud.

Se trata de una de las tradiciones heredadas por las generaciones pasadas que ha perdurado con el paso del tiempo y que actualmente forma parte de los festejos decembrinos en muchas partes del mundo. El simbolismo que tienen los nacimientos se relacionan con una nueva vida que llegará a nuestro entorno, un cambio asociado a una oportunidad nueva de renacer en la sabiduría y el amor. Todo ello es de gran valía para las personas mayores, en especial para su estabilidad emocional y su autoestima.

No es preciso elegir el nacimiento más costoso o el más bello de todos, puesto que lo más importante es lo que significa y el modo en el que propicia la unión familiar. Sin importar el material con el que esté elaborado nuestro nacimiento, el valor que tenga es puesto por quienes lo admiran, de allí que sea necesario captar su relevancia simbólica en su total magnitud. Eso sucede justamente con las personas de edad avanzada: son valiosas por lo que significan para nosotros, la huella que han dejado en nuestras vidas nuestros padres, tíos, padrinos o abuelos, más allá de sus circunstancias físicas presentes.

Colocar el nacimiento debe ser una ocasión especial para demostrar amor a nuestros familiares y seres queridos, compartiendo con ellos una tradición tan emotiva y entrañable. Es compartir con los ancianos el compromiso y la esperanza de ser personas más positivas y relacionarnos mejor con los demás y con el mundo. Es, efectivamente, renacer a una vida más plena y valiosa.

El sitio más conveniente para instalar el nacimiento es debajo o a un costado del árbol de navidad, puesto que uno y otro son elementos complementarios: el pino, simbólicamente, capta la energía del cosmos y la conduce al nacimiento, representación del mundo, animado por una renovación constante que se manifiesta en vida plena.

Justamente esa es la imagen que pueden tener los adultos en plenitud para nosotros, seres que por su sabiduría y experiencia son capaces de captar lo mejor del universo y transformarlo en energía renovadora que comparten con quienes los rodean por medio del cariño y el contacto humano.

Lo más aconsejable al momento de poner cada figura del nacimiento es estar toda la familia reunida, sin que falten nuestros queridos ancianos, para que sirva como motivo de unión y respeto por la venida de Cristo, figura siempre llena de esperanza y luz. Cuando hayamos colocado todos los elementos del nacimiento en si sitio es importante reflexionar que es lo que queremos hacer con esa nueva oportunidad de vida que nos ofrece y también en este caso el consejo y guía de los adultos mayores es provechoso en todo momento.