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Tener un trabajo después de los 50 te hará sentir útil y digno, ¿Te imaginas conseguir tu trabajo ideal?

Hay una anécdota del Papa Francisco, en la que saluda a unas jóvenes en la Plaza de San Pedro y les cuenta que en Argentina se venera mucho a San Antonio, por ser el patrono de las muchachas que buscan novio. El Papa las hizo reír cuando les dijo que cuando las jovencitas tienen 20 años rezan, San Antonio que venga, que tenga y que convenga. Cuando tienen 30 años le rezan, San Antonio que venga y que tenga y cuando tienen 40 le rezan San Antonio que venga, como sea.

Algo parecido se puede decir de los que buscan trabajo. Cuando tenía menos de 30 años quería encontrar un trabajo que me gustara, que fuera de planta, con buen sueldo, buenas prestaciones, buen horario, con un buen jefe al que le pudiera aprender, que me quedara cerca, que la oficina estuviera bonita y que tuviera estacionamiento.

Cuando pasé de los 50 años es como si hubieran pasado años luz de la época en que quería tantas cosas. Hoy se acabaron los peros, aunque el trabajo sea por honorarios, de medio tiempo, con sueldo bajo, sin prestaciones, aunque me quede lejos o haya que trabajar por las noches o en fin de semana, en cuanto me dicen que sí, siento que me gané la lotería y me  dan ganas de dar de brincos y abrazar a la señorita de Recursos Humanos.

Lo que me importa es que haya trabajo y que el sueldo sea estable. Lo que me importa es sentirme útil, lo que me importa es sentirme digno, lo que me importa es no hundirme en la amargura y el desánimo.