>

Uno de los mayores miedos en la edad adulta: La soledad.

A veces uno de los mayores miedos, y peores enemigos de la edad adulta, es la soledad; nos lamentamos por lo que nos falta en la vida, olvidándonos de que ser mayor es todo un privilegio de vida y un honor. Tenemos algo muy valioso que es la riqueza de la experiencia.

En la edad adulta solemos olvidarnos también de la importancia de nuestro bienestar emocional, que no sólo implica tener una vida activa y saludable, sino también mantener una interacción con la sociedad.

Para combatir estos sentimientos y contribuir a tu bienestar emocional te damos estos sencillos consejos:

1.- Sal a pasear: El salir a pasear implica tomar aire nuevo, convivir y hacer nuevas amistades con otras personas de la edad. Uno de los mayores peligros en la edad adulta, es justamente perder las relaciones sociales. No permitamos que eso suceda.

2.- Intenta actividades nuevas: Busca cerca de tu localidad centros donde haya actividades para personas mayores, donde además de conocer a otras personas, podrás hacer actividades que beneficien a tu estado de ánimo y salud física como bailes de salón, torneos de ajedrez, o clubes de lectura y/o escritura. A demás de que la lectura es un hábito estimulante que mantiene la mente ocupada.

 

3.-Sigue poniéndote retos y metas: No importa en que edad te encuentres; nunca es tarde para aprender nuevas cosas, o hacer aquello que siempre tuviste ganas de hacer. Muchas veces cuando llegamos a la edad adulta dejamos de soñar, pues pensamos que quizá ya lo hemos vivido todo. Y no. Las metas que nos propongamos no tienen que ser grandes proezas, sino simples objetivos que estimulen y hagan de nuestra rutina diaria algo mucho más agradable.

 

4.- Escribe tus recuerdos: A veces una forma de enriquecer nuestras emociones es revivir aquellos recuerdos que en su momento nos hicieron muy feliz. Recordar a la gente que se cruzó a lo largo de nuestra vida y nos aportó cosas positivas o negativas. Nunca olvidar que todas las experiencias vividas durante toda nuestra vida nos hicieron aprender y crecer. Recordarlas y escribirlas puede ser un estimulante sumamente funcional.

 

Asimismo, recordemos la importancia de hacernos amigos de nosotros mismos. Saber disfrutar los días de encuentro con nuestros pensamientos y sentimientos, para poder después compartirlos con los demás.

Los años no son importantes, sino la manera y la actitud con la que vemos y vivimos la vida.